Ficha técnica:

Título: El arte de amargarse la vida
Autor: Paul Watzlawick
Editorial: Herder
Número de páginas: 144

Sinopsis:

«Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así ,pues, nuestro hombre decide pedir al vecno que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir:"buenos días", nuestro hombre le grita furioso:"¡Quédese usted con su martillo, so penco!".»La historia del martillo.



Estamos ante un ensayo de rápida lectura y de fragmentos interesantes.

El principio del ensayo es básico: Si no te amargas la vida, no puedes ser feliz.
Es decir, la felicidad es una utopía, algo que no se llega a alcanzar y sólo siendo desdichados y aceptando nuestra condición de desgraciados, podemos ser felices.

Naturalmente está escrito en clave de humor y se dedica a darnos los pasos que hay que seguir para llegar a amargarnos, y además va documentando el porque de cada cosa que nos pide que hagamos recurriendo a fragmentos de psicólogos, filósofos y otros profesionales de la mente.

A mí me ha gustado y lo he leído muy rápido. Me quedo además con la reflexión que hace al principio y que utiliza para justificar el hecho de que tiene razón.
Si miramos la literatura, siempre nos emocionan más aquellas novelas que llevan el sufrimiento por bandera. Aquellas donde sus protagonistas atraviesan un infierno y sufren. La felicidad no nos suele emocionar de la misma forma ni de lejos.

Sólo tenéis que mirar y decir que os toca más, ésto:



O ésto:



Y si analizamos los libros que nos suelen gustar veremos que es totalmente cierto.

No pienso que tengamos que amargarnos la vida para ser felices, ni buscar disputas con todo aquel que nos rodea. Pero debo admitir que si no hay conflictos siempre tiendo a pensar que algo va mal.
Porque el conflicto nace del inconformismo, y el ser inconformista no puede de ningún modo ser algo malo.