He tardado un poquito más de lo que quería en relataros lo que me pasó con Airbnb la pasada Semana Santa.

Para quienes lo sepáis, Airbnb es una plataforma donde la gente puede coger y publicar sus habitaciones en casa para que las alquiles cuando vayas de viaje a su ciudad. Si echáis un vistazo veréis que hay fotos que están muy bien y la verdad es que los precios suelen más económicos que un hotel convencional.

''Prueba Airbnb'', ''Yo nunca he tenido ningún problema'', ''Te ahorrarás un buen pico'', dijeron. Y yo lo probé.

En Semana Santa me fui con mi chico 4 días a la preciosa ciudad de San Sebastian (País Vasco) y con un par de meses de antelación reservé una habitación por medio de esta plataforma.
Las condiciones de mi ''anfitriona'' eran que se pagaba por adelantado y que si cancelaba la reserva perdía el importe total de la misma. Vi que eran unas condiciones bastante habituales y por eso a pesar de que no me gustaban, la reservé. 

Pasó el tiempo y cuando quedaba una semana para el viaje le envíe un sms a la ''anfitriona'' por el medio que Airbnb te facilita y ella me respondió muy amablemente y se informó de nuestra hora de llegada.
La noche de antes de irnos le escribí de nuevo para recordarle la hora (a las 14:00 llegaríamos a San Sebastian y a las 15:00 nos encontraríamos con ella en su dirección) y me respondió que todo perfecto y que a esa hora nos veríamos.

Conociendo los antecedentes de la historia os podréis imaginar la cara que se nos quedó cuando al día siguiente, a las 14:00h, cuando acabábamos de bajar del autobús en San Sebastian y miré el móvil para buscar en Google Maps como llegar al sitio indicado, me encuentro un sms recibido a las 13:35 donde pone que lamentablemente mi anfitriona ha cancelado la reserva y una llamada perdida de un número desconocido. En mi correo electrónico había un email de Airbnb donde me comunicaban que se había cancelado la reserva, me daban dos enlaces de dos habitaciones (las únicas que salían disponibles todavía en la aplicación) y que me daban un vale de 250€ para gastarlo en el pago de cualquiera de esas dos habitaciones.

Primero decir que el extra de los 250€ no cubría el coste total de ninguna de las dos habitaciones ni aún sumando lo que ya habíamos pagado anteriormente, en cualquier caso hubiéramos tenido que abonar la diferencia (cosa que es una putada, si reservas con antelación es precisamente para encontrar un buen precio).
Pero la cosa no resolvió así. En Airbnb tu haces la reserva y el anfitrión dispone de 24 horas para aceptar o rechazar la reserva (24 horas que evidentemente nosotros no teníamos). Hicimos la reserva y nos fuimos a un bar con Wifi a mirar si encontrábamos algún alojamiento mientras esperábamos respuesta. Una hora y media más tarde (hora y media de incertidumbre y de búsqueda infructuosa, pues todo estaba lleno y lo que había libre costaba unos 600€ las 3 noches) nos llamaron de Airbnb para decirnos que la anfitriona de la habitación que habíamos reservado no respondía y que reserváramos la otra. Y así lo hicimos.

A todo esto tengo que destacar algo importante. El operador de Airbnb (muy amable, por cierto) sólo nos indicaba las gestiones que teníamos que ir haciendo, la reserva la tuvimos que hacer nosotros desde nuestra tablet con la incomodidad que supone. Estuvimos buscando por los alrededores y no había ningún cibercafé desde donde sentarnos en un PC para hacer todo esto. Podéis imaginar que esto era un plus más de complicación en el asunto.

Una hora después nos volvieron a llamar para decirnos que esa segunda habitación aparecía disponible por error, que estaba ocupada. Y claro... en Airbnb no tenían más habitaciones para esas fechas, así que la solución que nos dieron fue: Buscaros vosotros algo y os pagamos hasta 200€ del importe de la factura del nuevo alojamiento.

Esto me cabreó bastante por dos motivos claros: Había llamado a 37 alojamientos durante ese tiempo y todos estaban llenos y que el precio de lo único que había libre ascendía a 600€, con lo cual, a pesar de que me pagaran 200€ del alojamiento nosotros tendríamos que poner 300€ extras (y lógicamente, eso no entraba en nuestros planes, de hecho era lo que teníamos previsto gastar en comida y entradas durante esos días).

Nuestra historia pudo acabar bien debido a la suerte. Mientras nosotros estábamos angustiados por todo esto, a unos 15 minutos del bar donde establecimos nuestra base, en una pensión, un inquilino no se había presentado y había cancelado la reserva. Sus dueños lo publicaron rápidamente en Booking y nosotros lo reservamos al instante. El precio era de 340€ por las tres noches (ya lo sé, son 113€ por noche en una pensión con baño compartido, era carísimo, pero la otra opción era dormir en un banco) y entre lo que habíamos pagado previamente y los 200€ que nos daban quedaba cubierto el importe.

Lo pagué por adelantado, envié la factura y me abonaron el dinero. Fin.
No sé si la ''anfitriona'' recibió alguna penalización, pero la verdad es que como huesped me he sentido bastante desprotegida. Yo pago por adelantado. Yo pierdo el dinero si cancelo. Y yo me quedo en la calle si el anfitrion decide cancelarlo. No sé, justo lo que se dice justo, no es.

Debo decir que mi experiencia ha sido muy negativa en el sentido de que si el percance no nos salió caro fue por pura suerte, no por las soluciones que nos daba Airbnb. Aunque también debo reconocer que el agente que nos atendió fue muy amable, me respondía al email muy rápido, nos apoyó en lo que pudo y cuando ya los medios de su empresa no daban para más, nos apoyó moralmente. Así que chapó por él.

Y tengo que dar las gracias también a mi queridísima amiga (aunque la palabra se queda corta) Gemma. Porque una vez más cuando acudí a ella en plan loca desesperada vía WhatsApp por lo que me había pasado lo dejó todo, se puso manos a la obra a buscar como ayudarme y a buscar alojamientos. Y eso es sólo la parte práctica, porque emocionalmente tiene el don de calmarme siempre. Yo no sé que haría sin ti, pero vamos, me habrían encerrado por cargarme a alguien fijo.

Espero que os sirva de algo mi experiencia.