En "Almas de segunda mano", Charlie Asher acepta la tarea de recolectar las almas de los difuntos para mantener a raya a las fuerzas de la oscuridad. Mientras procura cumplir con esta tarea se enfrenta a todo tipo de criaturas fantásticas y, en el curso de esos combates, muere; pero su alma se librará del infierno gracias a la intervención de su hija, que parece haber heredado los mismos poderes místicos que tenía Charlie.



Hace tiempo leí Un trabajo muy sucio y la verdad es que Christopher Moore pasó directamente a convertirse en uno de mis autores favoritos. He disfrutado con todas sus novelas, me he reído mucho cada vez que le he leído y siempre que puedo le recomiendo. Yo no sabía que Un trabajo muy sucio tenía una segunda parte y por eso he tardado tanto en ponerme con ella. 


La historia comienza un año después de donde la dejamos. El alma de Charlie está atrapada en un cuerpecito extraño con pinta de cocodrilo en miniatura, pero a ojos de todo el mundo murió. Solo su familia, algún amigo y su novia saben que está vivo. El año ha sido bastante tranquilo pero parece que el mundo de los muertos está agitado, una banshee ha aparecido y en el Libro de los Muertos aparece un mensaje nuevo que les dice a los mercaderes de la muerte que la han cagado. 


La verdad es que no me ha gustado tanto como la primera parte. Sigue siendo una novela muy divertida pero al tratarse de la segunda parte ya no tiene el toque de originalidad y sorpresa. Lo he disfrutado, pero menos. Charlie Asher y compañía son unos personajes a los que tengo mucho cariño. Su punto fuerte es que son personas normales que se encuentran en una situación surrealista y fantástica y actúan con toda la normalidad posible. La trama te mantiene enganchado, no sabes bien por donde te saldrá el autor y sus toques de humor hace que sea muy amena.
Yo siempre recomiendo al autor pero quizá esta no es la mejor novela con la que estrenarse con él. La primera parte se puede leer de forma independiente y es mucho más adecuada para iniciarse en las novelas de Christopher Moore.