Ichabod Crane es el maestro de la comunidad de Tarrytown, en Sleepy Hollow (literalmente «Hondonada del Sueño»), un valle a orillas del Hudson. Su antagonista es Bran Bones, un grandullón grosero, que es también su rival en el amor de Katrina Van Tassel, hija única de un acaudalado terrateniente. Ichabod cree alcanzar la gloria el día en que Van Tassel le invita a una fiesta en su «castillo»... pero loque no sabe es que lo que ahí le espera es la condenación, pues en los bosques encantados de la «región del sopor» vaga el espectro del Jinete Sin Cabeza.

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La leyenda de Sleepy Hollow es un relato corto de terror que se lee en apenas una tarde. Los que esperéis encontrar en ella alguna semejanza con la película de Tim Burton protagonizada por Johnny Depp os vais a decepcionar (a mí me ha pasado). La historia tiene trazos en común pero poca cosa más.


La obra está protagonizada por el profesor de Sleepy Hollow, Ichabod Crane, un hombre con muy poca gracia que personalmente no me ha despertado el más mínimo interés. En Sleepy Hollow hay muchas leyendas, pero la protagonista es sin duda la del Jinete sin cabeza. Corren diferentes versiones sobre quien es el descabezado jinete, sobre donde permanece al acecho y donde se oculta durante el día. 

Ichabod está locamente enamorado de la joven más hermosa y rica de la comarca y está realmente convencido de tener posibilidades con ella. Pero no es el único interesado en ella, un joven apuesto, valiente y fuerte también está profundamente enamorado y la presencia de Ichabod revoloteando alrededor de su amada le resulta muy molesta. En estas estamos cuando en ciertas circunstancias hace su aparición el temible Jinete sin cabeza. No quiero contar más porque la historia es cortita y destriparía la historia. Lo que sí puedo decir es que pese a ser un relato de terror no me ha dado ningún miedo. Tampoco tiene la atmósfera gótica que le da Tim Burton en la película.

Sin embargo, aunque no de miedo, dado que la obra se lee en un suspiro y tiene bastante encanto, la recomiendo sin dudarlo. Es una historia amena, que se lee rápido y con fantasmas. Ideal para leerla en casa una tarde lluviosa (o no) de otoño.