Kell es uno de los últimos magos viajeros con una extraña habilidad para viajar entre universos paralelos conectados por una ciudad mágica. Existe un Londres Gris, sin magia y con un rey loco: el rey George III. Un Londres Rojo, donde se honra la vida y la magia y donde Kell creció junto a Rhy Maresh, heredero de un imperio esplendoroso. Un Londres Blanco, donde la lucha por controlar la magia dejó una ciudad en ruinas. Y mucho tiempo atrás, había un Londres Negro. Pero ya nadie habla de eso. Oficialmente, Kell es el viajero Rojo, embajador del imperio de Maresh y responsable de circular la correspondencia entre los nobles de cada Londres. Extraoficialmente, es un contrabandista, al servicio de quienes estén dispuestos a pagar por objetos de mundos que jamás verán. Se trata de un hobby con consecuencias mortales, que ahora sufre en primera persona. En viaje, Kell se topa con Delilah Bard, una ladrona con aspiraciones idealistas. Ella le roba, lo salva de un enemigo letal y finalmente lo obliga a llevarla a otro mundo en busca de aventuras. Una magia peligrosa emerge y la traición acecha en cada rincón. Para mantener a todos los mundos a salvo, tendrán primero que pelear por seguir con vida.

Es la segunda novela que leo de la autora y he de decir que he quedado encantada, aunque era fácil que me gustara teniendo en cuenta que se trata de mi género favorito.

En esta ocasión nos trasladamos a una realidad donde existen diferentes mundos conectados entre ellos. Para ser concretos tenemos 4 reinos: Londres Rojo, Londres Gris, Londres Blanco y el maldito Londres Negro. En la antigüedad la magia fluía en los distintos reinos y se podía ir y venir entre unos y otros. Sin embargo, en el Londres negro se les fue un poco la cabeza y finalmente tuvieron que cerrar todos los portales. El Londres Gris perdió la capacidad de hacer magia, el Londres Blanco quedó en un estado de decadencia y parece ir cada vez a peor y el Londres Rojos sigue siendo un lugar floreciente de magia. 

Hemos dicho que se cerraron los accesos para viajar entre mundos, ¿significa eso que ya no hay comunicación entre ellos? Pues no queridos amigos, existe un tipo de magos que sí pueden seguir cruzando: los antari. Y nuestro protagonista, Kell, es precisamente uno de ellos. 

Kell pertenece al Londres Rojo y es un miembro de la familia real (adoptado, hay que decir) y vive una vida tranquila. Sin embargo, algo se tuerce cuando cae en sus manos una piedra negra de magia pura. Conoce también a Lila, la otra protagonista de la historia, una ladrona del Londres Gris que aspira a convertirse en capitana de su propio barco. Juntos se embarcan en un viaje para intentar arreglar lo que la piedra negra ha causado, evitar que caiga en malas manos y si eso, sobrevivir. 

Una magia más oscura es la primera parte de una trilogía pese a que la trama queda más o menos cerrada. Me ha resultado muy entretenida y la verdad es que la leí bastante rápido. Hay acción todo el tiempo y si algo he echado en falta es conocer más sobre los distintos Londres. Los personajes están muy bien caracterizados, no hay evolución en ellos porque ciertamente en esta primera parte no la necesitan. Sin embargo, tienen personalidades atrayentes, son valientes, divertidos y leales. Pese a que tenemos un personaje masculino y uno femenino no hay romance en la historia, aunque sí se nota química entre ellos y no descarto que en las siguientes partes se nos enamoren los muchachos.

Tengo ganas de ver hacia donde irá la trama en la segunda parte y qué pasará con Kell y Lila.