Arthur Seaton, su protagonista, es un muchacho de veintidós años, poco amante de los compromisos y que trabaja a destajo de lunes a viernes en una fábrica de bicicletas, en el sombrío Nottingham de los primeros años de la posguerra. Pero Arthur vive con los ojos puestos en el fin de semana. Cada sábado por la noche bebe hasta caerse redondo en el pub, se mete en todas las peleas que encuentra y trata de llevarse a la cama a las esposas de sus compañeros de trabajo. Sin embargo, pronto descubrirá que lo que cree que le hace libre constituye en realidad una cárcel, y que su existencia de rebelde tiene un lado oscuro cuyo rigor le es difícil imaginar.

¡Hola a todos!

Vi esta novela en un blog y no sé porqué me llamó la atención (hay reseñas muy convincentes) y poco tiempo después la leí. Y bueno, mi intuición no me falló. 

La novela nos traslada a los años 50 junto al joven de 22 años Arthur Seaton. Arthur trabaja en una fábrica desde los 14 años, tiene un sueldo que le permite vivir bien, se pasa el día pensando en las chicas con las que saldrá el fin de semana y se emborracha a menudo. En apariencia tiene una vida tranquila, completa y feliz. Pero el buen observador pronto se dará cuenta de que esa vida es también simple, superficial y programada. Se empieza a trabajar en la infancia en un puesto repetitivo, sin posibilidad de avanzar o mejorar, con el dinero suficiente para vivir una vida modesta pero sin ninguna opción a mejorar la calidad. Una vida que realmente permite únicamente dos opciones: someterse a ella o rebelarse. Una sociedad basada en el pan y circo. 

Se puede decir entonces que los años 50 fueron unos años de prosperidad en los que abundaba el trabajo, las personas en general vivían cómodamente y sin embargo había algo que provocaba descontento. En el personaje de Arthur podemos ver ese descontento, que se va mostrando bajo las capas de comodidad. Arthur es un personaje que existe para gustarnos, tiene una moral muy laxa, le gusta buscar broncas, no valora especialmente a las mujeres y es alcohólico. Pero esto tampoco genera sentimientos de rechazo en el lector, más bien es un personaje que resulta realista y cercano. En ciertos momentos podremos empatizar con él y en otros tendremos ganas de darle un guantazo. Pero lo importante de esta obra es todo ese trasfondo que hay detrás, entender como se vivía en aquel momento y hacer un ejercicio de reflexión al respecto.

No es una obra para todo el mundo puesto que no se trata de una historia trepidante con grandes giros argumentales, aventuras o una historia de amor. Sin embargo, si os llama la atención conocer como era la vida en los 50, el conformismo que había junto a ese espíritu rebelde emergente os la recomiendo sin duda.