Rune tiene un don increíble para la música. Puede cantar cualquier pieza de ópera sin haberla oído antes. Sin embargo, cuando lo hace, se marea y enferma. Con la esperanza de que la ayuden, su madre la envía a un conservatorio en Francia ubicado en una antigua ópera. Al poco tiempo de llegar, Rune empieza a sospechar que algo extraño ocurre en ese teatro y decide investigar. Además, conoce a Thorn, un violinista enmascarado que la ayuda a superar poco a poco su enfermedad. Los jóvenes desarrollan una conexión muy especial, pero Rune pronto descubrirá que su don también puede ser su perdición.

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Debo reconocer que leí esta novela por su autora. La trilogía de Susurros me gustó bastante cuando la leí hace unos cinco años y por eso pensé que esta historia podría atraparme igual. Sin embargo, creo que a día de hoy soy una lectora más crítica con lo que leo y quizá ahora mismo no me habría gustado tanto. Lo cierto es que la novela de RoseBlood me la podría haber ahorrado.



La protagonista de la historia es Rune, una adolescente que tiene un don para cantar ópera, aunque ella lo vive como una maldición ya que es incapaz de controlar cuando se pone a cantar y por lo general termina desmayada. Su madre lo achaca a miedo escénico así que la envía con su tía a una reputada academia de música en París. Es al llegar a la academia que a Rune comienzan a pasarle cosas extrañas y sospecha que el fantasma que aparece en la novela del fantasma de la ópera no es ficticio, existe y parece querer algo de ella.


Como podéis ver se trata de un retelling de El fantasma de la ópera aunque debo decir que la autora se ha tomado muchas licencias. Los protagonistas, Rune y Thorn no me han terminado de gustar y su romance tampoco. No es que sean malos personajes, es simplemente que me han generado mucha indiferencia. La trama no me ha enganchado, los giros argumentales no me han sorprendido, ha sido simplemente una lectura más.



Así pues creo que es un novela que podría no haber leído y no me hubiera perdido gran cosa.