Ningún cuento de hadas es, quizás, más conocido que La Bella y la Bestia. La literatura y el cine se han encargado de difundir universalmente las terribles y encantadoras aventuras de una joven virtuosa que debe sacrificarse por su padre, entregándose a un monstruo, para descubrir feliz e inevitablemente que su horrible prometido es el más hermoso de los príncipes. Pero nadie más desconocido, sin duda, que la auténtica autora de la historia, Gabrielle de Villeneuve (1685-1755), que cayó injustamente en el olvido luego de que una hábil narradora concentrase su novela en las dimensiones de un simple cuento infantil.

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Que vergüenza que llamándose este blog como se llama yo no hubiera leído la historia original de la Bella y la Bestia. Pero ya le puse remedio y aquí estoy, con la reseña de esta fábula.

La historia de Disney no es desconocida para nadie pero sin duda si tiene muchos cambios cuando estamos ante la historia original. En primer lugar Bella no es hija única, tiene un porrón de hermanos y hermanas. Su padre no es inventor, es un comerciante anteriormente rico pero caído en desgracia y por tanto, pobre.
A Bella la quiere casi todo el mundo mucho porque es una mujer inteligente, bondadosa, amable y muy hermosa. Las únicas que no la quieren son sus hermanas por la envidia que le tienen (que sorpresa, mujeres que se odian entre ellas por envidia y celos). Cómo es tan buena, cuando su padre se marcha para recuperar un cargamento que creía perdido le pide que le traiga una rosa (frente a los 8000 regalos caros que piden sus hermanas). Las cosas no salen bien y el pobre señor acaba en un palacio hermosísimo para pasar la noche. Al irse a la mañana siguiente corta una rosa para Bella y ¡ZAS! aparece la Bestia cabreada. En la versión original la Bestia le dice al hombre que tiene dos opciones, que lo mate a él o que le entregue a una de sus hijas. Pero esta hija debe ir de forma voluntaria al castillo. Obvio la única lo suficiente altruista para hacer eso es Bella y pese a los ruegos de su padre y hermanos (que no hermanas) se marcha con la Bestia. La interacción entre la Bella y la Bestia es casi nula, solo se ven para cenar y él cada noche le pregunta si quiere que pasen la noche juntos. A lo que ella siempre dice que no. Pero mientras tanto Bella sueña con un caballero muy guapo e inteligente cada día y se enamora, pero como solo lo ve en sueños no sabe si existe o no. Un día Bella pide ir a ver a su familia porque los echa mucho de menos y la Bestia la deja ir pero le dice que como no vuelva en un mes cogerá y se morirá. Bella promete volver pero mientras está de visita se empana un poco y se retrasa. Se encuentra a la Bestia medio muerta y entonces se da cuenta de que además de al caballero de sus sueños también quiere a la Bestia y decide pasar la noche con él. Y por la mañana, sorpresa, la Bestia resulta ser el caballero. Podríamos pensar que la historia acaba aquí, pero no. Luego la Bestia explica la historia de como acabó maldito (tenía que conseguir que lo amara una mujer siendo una Bestia y pareciendo tonto). Y aquí tampoco acaba la cosa, pues aparece la madre de la Bestia y dice que con Bella no se va a casar porque no tiene un linaje real cuando su hijo si es un príncipe. Entonces un hada nos cuenta la historia de los padres de Bella que resulta que sí es una princesa.
Os recomiendo este vídeo de Pascu y Rodri donde se explica de forma muy guay la historia original.

En esta obra también encontraremos la fábula de Psiquis y Cupido, El Rey Cerdo y la adaptación de la Bella y la Bestia. Es una novela bastante cortita que he disfrutado mucho.