En opinión de muchos, sin esta novela no habrían existido Melrose Place y Twin Peaks. Algunos paladines de la utilidad incluso estiman que Peyton Place dio empuje al movimiento feminista estadounidense y ocasión de revisar la hipocresía moral de la época. Pero gracias a este incordio de libro, Metalious también se ganó la muerte social y, según el parecer de sus biógrafos, la cirrosis que acabaría con ella a los treinta y nueve años. La autora había buscado la fama, y la parábola acaba con sus últimas palabras: «Ten cuidado con lo que deseas, porque podrías conseguirlo». Los lectores no parecían dispuestos a leer en una novela aquello que ponían en práctica, permitían o sufrían en su vida cotidiana, desde el natural despertar de la sexualidad hasta el odio racial y de clase, el incesto, el aborto o la corrupción del poder religioso.

Peyton Place puede parecer una novela de cotilleos, pero sin duda son cotilleos muy bien contados. La autora nos traslada al pequeño pueblo de Peyton Place, lugar que tras su idílica y tranquila apariencia esconde muchos oscuros secretos. El protagonista es por tanto el propio pueblo que iremos conociendo a través de varios de sus habitantes.

La historia atrapa desde el inicio y pese a ser una novela relativamente larga no se hace nada pesada. Yo que leo antes de dormir me encontraba por las noches pensando alegremente "Vámonos a ver que se cuece en Peyton Place". Pero que yo estuviera alegre y con ganas de leer no significa que estemos ante una historia frívola o superficial. Ni mucho menos. Algunas de las historias que vamos a conocer son duras, pues no faltarán historias de maltrato, de incesto, de violaciones, de mentiras o de abuso de poder (entre otras cosas). Aunque también aparecen historias de amor, de amistad, de justicia y de lealtad. No hay que perder de vista que está ambientada en los años 50 y que las cosas por aquel entonces eran bastante distintas a lo que son ahora (o no). La autora no tiene reparos en mostrar una cara nada amable de las personas. Una cara que quizá siempre se ha intentado esconder. Quizá por eso fue censurada y quizá por eso también se convirtió en un imparable best-eller.

La prosa de la autora atrapa, no se anda por las ramas con las descripciones y sin embargo consigue que el lector visualice todos los rincones del lugar. Todos los personajes son muy humanos y están perfectamente caracterizados. Y pese a no tener un único protagonista que sobresalga todos tienen su evolución y su propio arco dentro de la historia. Al terminarla lo único que he lamentado es que no haya una segunda parte. No diría que la novela tenga un final abierto. O no exactamente. El final abierto en este caso implica que la vida sigue, que los habitantes de Peyton Place seguirán viviendo sus vidas y depende de la imaginación del lector pensar que harán en el futuro. 

En España la ha publicado la editorial Blackie Books, así que os podéis imaginar que la edición es muy bonita y bien hecha. La he disfrutado de principio a fin, así que no puedo más que recomendarla.