«Pronto será de noche, pero no habrá diferencia. El cielo seguirá teniendo ese color incómodo. El fuego que baila en las ventanas sacará a la ciudad de su ceguera. Será de noche, pero no estará oscuro. Caerán pájaros muertos del aire. Golpeando el suelo con un sonido de guantes empapados». Ese de ahí es Samuel. Es policía, o lo era. Ahora está atrapado en un atasco infinito. Como tú y como yo. Miles de coches en medio de una autovía que se dirige hacia el sur; aunque eso poco importa. Lo que importa es que huimos. Somos una multitud desesperada rumbo a ninguna parte mientras el mundo se derrumba a nuestro alrededor.La negrura se extiende detrás de nosotros, nos persigue. No nos queda más que avanzar. Los metros cuestan horas, el calor sofoca, el aire es de barro. Y justo cuando parece que nada puede empeorar, sucede: en medio de esta nada inmensa, un conductor ha aparecido muerto. Estrangulado. Samuel necesita descubrir quién ha sido, y sobre todo por qué. Por qué aquí, por qué ahora. Mientras la oscuridad avanza y el tiempo se acaba, un simple acto puede bastar para darle sentido a todo.Así que vamos, vuélvete a tu coche. Acurrúcate en el asiento. Cierra por dentro y, por favor, no te duermas. Por lo que más quieras, no te duermas. Porque cuando caiga la noche, tú podrías ser el siguiente.

¡Hola a todos! Cómo de costumbre, llevo unos días a tope de trabajo (aunque también de planes, para que engañarnos). He empezado un curso de pintura los miércoles por la tarde y lo cierto es que me está encantando. He decidido centrarme en pintar acuarela y aunque se me da fatal lo estoy disfrutando. Con la universidad voy tirando, estoy en el último curso y me esperan unos meses durillos, pero ya es el final y estoy deseando graduarme. Ya queda menos.

Cómo ya estamos a días de Halloween he pensado que la reseña de esta semana iba a tener temática terrorífica (o por lo menos que destile algo de horror) y por ello os traigo a Jesús Cañadas, experto en novelas que te remueven.

Mi primer encuentro con Jesús Cañadas fue con Las tres muertes de Fermín Salvochea y lo cierto es que me resultó sorprendente y me conquistó completamente. Por eso cuando vi esta novela no pude resistirme, aunque no pueden ser más diferentes.

Samuel está en su coche en mitad de una carretera atestada de miles de vehículos. Todos huyen de la ciudad, escapan de un mal que les persigue. Ninguno lleva excesivas  provisiones, más bien han escapado con lo puesto. La fila de coches no avanza y Samuel ya ha conocido a sus vecinos de vehículos. Sin embargo algo ha sucedido y el ocupante de uno de los coches aparece muerto. Todos asumen que Samuel, ya que es policía, debe investigar lo sucedido antes de que el culpable vuelva a matar al amparo de la noche. 

Ninguno de los personajes consigue resulta confiable, más bien al contrario. En general me han parecido repulsivos y me han caído bastante mal. La atmósfera de la novela es agobiante, sabemos que el peligro está al acecho y nos mantenemos en tensión constante. Es una novela sangrienta repleta de escenas escabrosas de género distópico. Personalmente me ha sorprendido, no esperaba todo lo que iba sucediendo y la mayoría de personajes me han impactado. Aunque sí debo avisar que no es una novela para todo el mundo, hay que estar preparado para escenas duras y desagradables.

No quiero contar mucho más porque es uno de esos libros que es mejor descubrir sin saber demasiado, se lee muy rápido, los capítulos son cortos y a pesar de que todo sucede en una carretera en ningún momento aburre o se hace lenta puesto que la acción no para. 

Si os gustan las distopías con toques de terror estoy segura de que vais a disfrutar con este libro.