Maron es una chica normal en apariencia, si no fuera porque convive con un ángel y porque es capaz de transformarse en Kamikaze Kaito Jeanne, una ladrona de guante blanco buscadísima por la policía. Con este punto de partida, Arina Tanemura nos presenta este shojo de magical girls repleto de misterios, romances y aventuras.


Me duele escribir la reseña de este manga porque me ha gustado mucho menos de lo que recordaba y seguramente sea porque la vi siendo una adolescente y ahora tengo más recorrido.
Eso no significa que no me haya gustado, he disfrutado, aunque puede que haya sido por la nostalgia.


La protagonista es Maron Kusakabe una joven de 16 años aparentemente normal. Pero de normal no tiene nada, vive con un ángel y en realidad es la ladrona de obras de arte Jeanne. Aunque tampoco es que robe obras de arte, lo que hace es sellar demonios que se esconden en esas obras, para eso tiene la ayuda de la pequeña ángel en prácticas Finn.


La historia me parece original y entretenida. Me gusta que haya una heroína que se dedica a salvar al mundo de los demonios. Además tiene sus puntos dramáticos y divertidos, lo cual está bien. Aunque la verdad es que el tema religioso me sobraba un poco. Algo que me encanta es la relación entre Maron y su mejor amiga Miyako. Me ha parecido una amistad preciosa y fuerte.

El estilo del dibujo me gusta mucho, la verdad es que las escenas de Jeanne me parecen preciosas, me gustan más que los dibujos de Maron. Las personalidades de todos los personajes me parecen interesantes y completas aunque es cierto que no tienen demasiada evolución.

No estoy segura de recomendarla, a mí me ha gustado pero claro, para mí existe un punto importante de nostalgia. Así que supongo que depende de si la conocéis previamente o no.