Es que como Nazia es mi amiga y desde Navidad vive con papá y conmigo porque es mejor, ahora es mi hermana de acogida, que es como si fuera una hermana de verdad pero sin transfusión y eso quiere decir que nos lo tenemos que contar todo, hasta los secretos más secretos. Aunque el secreto más gordo de todos Nazia no se lo ha contado a nadie porque su madre le dijo que si lo hacía, ella se moriría de pena. Pero al final, como somos casi hermanos, me lo ha contado.

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Hace años leí ''Un hijo'' y la verdad es que me gustó mucho. Por eso cuando me topé con ''Un secreto'' y vi que me reencontraría con los mismos personajes me entraron muchas ganas de leerlo. Pero como tengo una lista tan larga he tardado un tiempo en poder quitarlo de mi lista de pendientes.


En esta ocasión la protagonista de nuestra historia es Naiza, la amiga de Guille. Los padres de Naiza fueron detenidos antes de que se la pudieran llevar del país y el padre de Guille acepta ser su tutor mientras se aclaran y solucionan las cosas. Naiza parece estar bien, ¿pero realmente lo está? La profesora de ambos niños y Sonia, la psicóloga del centro, intentan adentrarse en los sentimientos de la pequeña descubriendo sus secretos.


Es una historia emotiva, hermosa y cargada de sentimientos. A pesar de que aparecen los mismos personajes que en ''Un hijo'' pueden leerse de forma independiente (pese a que es recomendable leerlos en orden). Me parece fantástico que se de relevancia al trabajo de los psicólogos escolares, que nos muestren las limitaciones con las que se encuentran por falta de recursos, su implicación y los conflictos internos que pueden producirse.

Desde mi punto de vista, el autor sabe manejar muy bien el cambio de registro en los capítulos que narran los adultos y los niños. Guille sigue siendo el niño especial y dulce que recordaba. Manuel, su padre, me ha parecido un hombre entrañable y un padre que se esfuerza en educar a su hijo y cuidar tanto de él como de Naiza de la mejor forma.


El libro se lee en un suspiro, es muy ameno. La verdad es que no se trata de una novela con giros argumentales o grandes sorpresas, como todas las novelas de Alejandro Palomas se caracteriza por la sensibilidad de sus palabras y todo lo que transmite.