Después de La Gran Reducción, la población de la Tierra se mantiene fija en tres billones de habitantes. Nadie muere: al final de sus vidas las personas renacen en algún otro lugar del globo; un código de encarnación mantiene la información sobre sus vidas previas. Ya no hay individuos, cada ser humano no es más que un elemento en una conciencia mayor, El Vivo. Este cerebro central lo decide todo: donde vivirán las personas, cómo será su trabajo, cuánto tiempo se les permitirá sobrevivir en su encarnación actual... Hasta que nace un ser humano sin código, y todo el sistema planetario se ve amenazado.

Conocí a Anna Starobinets en el festival Celsius del 2019. Tuve la suerte de poder ir a una charla suya y la verdad es que me quedé enamorada con su forma de expresarse. Sin embargo, he tardado un poquito más de la cuenta en leer alguna de sus obras. Me lancé con El vivo y aquí tenéis mis impresiones.

El vivo es una novela de ciencia ficción distópica. Estamos en un mundo avanzado tecnológicamente donde todos los humanos están conectados a una especie de ente llamado el Vivo. Las personas lo hacen todo a través de sus conexiones (incluido tener contacto físico). Pero lo más especial de la humanidad es que viven exactamente un número determinado de personas, cada una de ellas con su código. Cuando alguien "muere" nace de nuevo nueve meses después. Porque sí, las personas siguen procreando, aunque esto es algo que detestan hacer por el contacto físico que supone. Para ello, están obligados a acudir a unos festivales donde todos mantienen relaciones sexuales con todos para que surjan embarazos y todos los códigos puedan regenerarse. Además de reproducirse hay otra cosa que los humanos están obligados a hacer, morirse (aunque ellos lo llaman Pausa). Máximo a los 60 años tienes que haberte pausado y aunque puedes dejar constancia de tu vida a tu próxima reencarnación, olvidas todos tus recuerdos. Por último, es importante destacar que no existe la concepción de familia, de madre o de hijo, todos pertenecen a el Vivo.

Una sociedad así de entrada ya me da escalofríos. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que hay algo perverso en todo ese sistema, sin embargo, nosotros conoceremos lo realmente terrible que es para el protagonista de la historia, Cero. Por primera vez nace un niño sin código y el número siempre estable del Vivo deja de ser correcto. Cero no está conectado y eso hace que su vida se desarrolle en la realidad puesto que no tiene otra cosa. ¿Pero puede el sistema dejar vivir a Cero? ¿Es un peligro para la estabilidad del Vivo? ¿Será el salvador de la humanidad o su destructor?

Cero es un protagonista muy particular y extraño. Tiene una importante evolución a lo largo de la novela, pero es fácil empatizar con él por lo humano que resulta. No es perfecto, tiene muchos defectos y no siempre estaremos de acuerdo con sus decisiones. Pero es alguien de quién resulta fácil encariñarse por lo solo y desamparado que lo vemos. Además lo conoceremos desde niño hasta adulto, con lo cual su evolución es impresionante.

Naturalmente, sólo os he hecho un resumen del mundo que nos presenta Starobinets porque creo que hay muchas cosas que merece la pena que conozcáis vosotros poco a poco con la lectura. Lo que sí puedo contaros es que ha sido una obra que me ha provocado tensión y me ha sorprendido. Realmente no me esperaba las cosas que pasaban ni la evolución de los personajes. Es también una crítica social porque pese a describir una sociedad que no es la nuestra resulta inevitable identificar muchas cosas que hacemos. 

Os la recomiendo si os gustan obras como Un mundo feliz o 1984. Personalmente es un género que me gusta mucho y considero un acierto haberla leído. He disfrutado de la lectura.