Agatha Raisin se lía la manta a la cabeza y decide marcharse de Londres para saborear las mieles de una jubilación anticipada en un tranquilo pueblo de los Cotswolds, donde no tarda en aburrirse como una ostra. Desplegar su talento para la alta cocina en el concurso gastronómico de la parroquia tendría que convertirla, por fuerza, en una celebridad. Sin embargo, al primer bocado de su exquisita quiche, el juez del concurso cae desplomado y Agatha se ve obligada a confesar la amarga verdad: la quiche letal era comprada. No hay más que una solución para que la perdonen: meterse en harina y desenmascarar ella misma al asesino.

¡Hola a todos!

¿Qué tal la semana? Yo estuve la semana pasada en Murcia y la verdad es que me lo pasé muy bien. Mi chico tenía que trabajar online y yo aproveché para ir a pasear por las mañanas, fui a la peluquería, miré tiendas y estuve pintando. Ahora mismo estoy con una de InuYasha, que a pesar de que es bastante difícil por el nivel de detalle me estoy divirtiendo mucho haciéndola (y creo que me está quedando bastante bien).


Además el pasado sábado vinieron dos parejas de amigos a celebrar el cumple de mi novio y estuvo genial. Queríamos hacer una barbacoa en la terraza pero llovía y al final pedimos hamburguesas del Timesburg. A Adri le regalaron nuestros amigos un maridaje con cata de vinos y un videojuego. Y yo le regalé una mochila de senderismo de calidad, entradas para ver a Berto Romero (que ya fuimos y estuvo muy bien) y un fin de semana en Dublín (que iremos en mayo). Así que está muy contento con los regalos. Mi mejor amiga trajo una cosa muy rara para el postre, una especie de gelatina rellena de alcohol.

Son muy vistosos y queda muy bien llevarlo a cualquier comida con amigos, pero debo decir que no nos gustaron. Además estaban muy fuertes, 4 de esas gelatinas equivalen a tomarse un cubata y es cierto que al comerlo notabas el subidón de alcohol. En cualquier caso me parecieron muy curiosos. Y ahora que ya os he dado la chapa con mi vida, vamos a lo importante de la entrada, la reseña. 

Lo primero que quiero decir es que si os gusta Agatha Christie seguro que también disfrutáis con Agatha Raisin. Nuestra protagonista es una señora de mediana edad, que ha decidido pre-jubilarse, vender su empresa y marcharse de Londres para comprarse una casita en un pueblo encantador y disfrutar de la vida. Pero la integración en su nuevo hogar no resulta tan fácil como ella esperaba y decide apuntarse a un concurso de quiches caseras con una quiche que ha comprado en la mejor tienda de Londres. Las cosas se complican cuando el juez del concurso muere envenenado al comer la quiche de nuestra Agatha. Aunque en ningún momento la policía la considera culpable, ella tiene mucho tiempo libre y quiere despejar cualquier duda sobre su inocencia, así que se pone a investigar.   


Lo cierto es que Agatha es un personaje muy curioso, es bastante contestona, dice lo que piensa sin filtros y hace lo que sea para conseguir sus objetivos. En algunos momentos puede llegar a caer mal, pero también resulta fácil empatizar con ella y sin duda se va dando una evolución en ella a lo largo de la novela. La he leído muy rápidamente y a mí personalmente me ha sorprendido el final, iba sospechando de uno y de otro y la verdad es que he acertado más bien poco.


La narración es ágil y la acción no para en ningún momento. Contiene las descripciones justas para que podamos imaginar como son los diferentes escenarios y personajes y en ningún momento se hace pesado. Los personajes secundarios están bien caracterizados aunque los conocemos de forma superficial es suficiente para seguir la trama y que el lector sienta que dispone de la información necesaria. La novela tiene toques de humor a lo largo de toda la historia, pues hay que tener claro que es la primera investigación de Agatha y que ella no es detective, así que eso provoca diferentes situaciones divertidas.
Me ha parecido una lectura entretenida que he disfrutado. Si os gusta el género es totalmente recomendable. Se trata de un thriller humorístico, primera parte de una saga que yo por mi parte pienso continuar.