Viendo las buenas críticas que tenía la serie y que la temática me gustaba bastante me lancé de cabeza a ver esta serie producida por Netflix.


Nos encontramos con la historia de la familia Crain, una familia compuesta por un matrimonio y sus 5 hijos pequeños que llegan a Hill House con la intención de reformarla y venderla. Pero algo sucede allí, algo que termina por marcar sus vidas de una forma terrible e irremediable.


La serie nos va contando dos hilos temporales, el pasado con la vida de la familia en la casa y el presente, con unos hermanos ya adultos.
A medida que van avanzando los capítulos vamos descubriendo que pasó en la casa realmente cuando eran pequeños mientras no tenemos claro si lo que les sucede es real o producto de algún trastorno mental.
La serie da mal rollo y deja bastante mal cuerpo. La verdad es que sustos como tal hay alguno pero son pocos, el punto fuerte está en esa atmósfera de tensión y malestar que tiene. Hasta el final realmente no se sabe lo que pasó y debo decir que fue un final que me gustó mucho y que desde mi punto de vista está completamente cerrado.
Los personajes me han gustado mucho, los cinco hermanos me han encantado tanto de niños como de adultos. Y lo mismo puedo decir del matrimonio Crain así como de todos los personajes que aparecen.


Para mí es una serie recomendable ya que no son muchos capítulos y está muy lograda. Y la verdad es que días después cuando he pensado en ella me ha vuelto a entrar el mal rollo en el cuerpo (y eso para mí es indicativo de qué una serie o película de terror cumple con su cometido).

Y para terminar os dejo una frase de la serie que me gustó mucho.

Miedo, el miedo es el abandono de toda lógica. La renuncia voluntaria al dominio de la razón. Pero el amor también es muy parecido. El amor es el abandono de toda lógica, 
la renuncia voluntaria al dominio de la razón. O cedemos ante él o lo combatimos, 
pero no hay término medio. Sin el no podemos subsistir durante mucho tiempo en la realidad absoluta sin perder la razón.