"Subo y penetro en la oscuridad del interior; o en la luz." Cuando las puertas de la furgoneta se cerraron de golpe tras Offred al final de El cuento de la criada, los lectores no tenían forma de saber cuál iba a ser su futuro: la libertad, la prisión o la muerte.

¡Hola a todos! ¿Qué tal se presenta la semana? En mi caso sigo como siempre, a tope con la universidad, el trabajo... la vida. He empezado a tomar un complemento vitamínico a ver si me da un poco de energía porque voy aún a medio gas. Encima la semana pasada me dio un tirón en el gemelo en la clase de natación y la dramática que vive en mí ya se veía en el fondo de la piscina, con el socorrista sacándome y toda la gente mirando. Pero no pasó nada así xD Me arrastré por la pared hasta la salida y ya. Durante toda la semana mi compañera de trabajo (que es deportista profesional) me ha estado dando masajes y ya lo tengo recuperado. Y dejando de lado mis dramas deportivos os quería hablar de un tipo de comida asiática que he probado por primera vez y que me ha encantado. Se llama HotPot y básicamente te ponen una olla de caldo hirviendo y tú vas cocinando las cosas (ternera cortada muy finita, verduras, setas, fideos...).

He ido ya un par de veces y está delicioso. Si tenéis algún restaurante por vuestra ciudad donde lo preparen os lo recomiendo fuertemente. 

Y entrando de lleno con la novela de esta semana, lo primero que quiero decir es que adoro a esta autora, no he leído absolutamente nada de ella que no me haya enamorado. En esta ocasión vengo a hablar de Los Testamentos, la segunda parte de El cuento de la criada (que seguro conocéis por la serie o por la novela). Siendo sincera no puedo decir que a mi parecer esta segunda parte esté a la altura de la primera, pese a haber disfrutado de su lectura. En parte esto se debe a que el impacto de la originalidad de la primera parte aquí ya no se encuentra. Sin embargo, a mí conocer el destino de la protagonista, Defred, me parece algo muy interesante y tenía muchas ganas de saber que había pasado con ella.

Es un libro que esconde muchas sorpresas en las que conoceremos a nuevos personajes y en especial a un personaje muy odiado de El cuento de la criada. Y en mi caso debo reconocer que he cambiado bastante de parecer y que me ha hecho reflexionar sobre la actitud de los y las ciudadanas de Gilead. La clave de que esta distopia impacte tanto se encuentra en lo realista que resulta. Vivimos en una sociedad patriarcal y no es difícil imaginar que ante una crisis mundial se podrían llegar a vivir esas situaciones. Personalmente recomiendo muchísimo El cuento de la criada y estoy convencida que tras leerlo querréis ir a por Los Testamentos aunque sea por curiosidad sobre lo que pasó después. No quiero contar mucho de la trama de la novela porque lo cierto es que es demasiado fácil soltar algún spoiler. Lo que si puedo decir es que los personajes femeninos tienen fuerza y gancho (como todas las mujeres creadas por Atwood) y resulta muy fácil empatizar con ellas y sentirlas como tuyas.

Y hasta aquí la reseña, de verdad no os debéis perder estos dos libros.